
El beso empezó siendo una leve caricia de los carnosos labios de Tom a los de Georg. Pero luego se convirtió en una lucha por atrapar los del otro. Hasta que finalmente Tom profundizó el beso. Pero cuando fue a apoyar las manos sobre la cintura de Georg, este se separó bruscamente de él.
- Perdona, no he podido evitarlo. – Se disculpó Tom, aunque lo repetiría otra vez en ese mismo instante.
- No te preocupes. – Le contestó Georg sin mirarle a los ojos y la cara ligeramente roja.
- ¿Has estado ensayando? – Preguntó Tom para cambiar de conversación y que así Georg no se sintiera incomodo.
- Un poco, aunque no he conseguido que nada sonara muy bien. – Dijo girando la cabeza para ver como asomaba uno de sus bajos.
- No te preocupes, tienes todo el tiempo que necesites para ensayar. – Le animó Tom.
- No he dicho que vaya a volver. – Intentó, en vano, hacer creer a Tom que iba a rechazar unirse de nuevo al grupo.
- Dime que después de tocar de nuevo no has deseado volver al estudio y a las giras. - Le exigió Tom mirándole a los ojos.
- No puedo. – Se rindió.
- ¿Por qué intentas negarte a ti mismo que te mueres por estar otra vez en el grupo? – Le preguntó Tom con evidente interés y preocupación.
- Por ti – Contesto clavando su mirada, mas penetrante que nunca, en los ojos de Tom.
- ¿Por mi? – Pregunto muy sorprendido Tom
- Sí, - Aparto la mirada de Tom. – Además, esta Aideen. No puedo hacerle esto.
- Espera, no te aceleres. Explícate. – Pidió Tom, que no entendía nada.
- ¡Nunca cambiarás! ¿Recuerdas que te dije cuando me preguntaste si todavía sentía algo por ti?
- Dijiste que ya no sentías nada…
- No, dije que el tiempo, la distancia y conocer a otras personas hacen que las cosas cambien. Pero no dije que hubiera dejado de sentir algo por ti. Porque no lo he hecho. Te sustituí por Aideen. Ella es magnifica, pero nunca a podido reemplazarte.
- Vale, ahora ya si que no se que decir… - Dijo e intentó besarle de nuevo. Pero Georg se separó.
- No puedo, Aideen no se merece que le haga esto. Además, tu todavía no me has dicho a que venía el beso de antes ni lo de ahora… ¿Estas conmigo por compasión, repentinamente te gusto o qué?
- No puedo explicarlo… Esto no es fácil… Mira, yo sé que no puedo pedirte nada, pero intenta darme una oportunidad. Tienes que conocerme, he cambiado. Y no hace falta que cortes con Aideen, no tienes porque hacerla daño. Solo como amigos.
- Acabaré haciéndoselo. Y yo la quiero. Si no hubiera sido por ella, por su ayuda y su apoyo…
- No pienses en eso ahora. ¿Vamos al estudio o qué?
- Si, espera que me visto. - Pidió Georg y se dirigió a su habitación.
- Vale. – Dijo mientras empezaba a observar la casa de Georg. La última vez que había estado no se había parado a mirarla.
El salón, al que se accedía a través de un pasillo desde la entrada, junto a la cocina, era muy amplio. En el había dos sofás grandes, de tres plazas cada uno, frente a una televisión de plasma enorme. Y una mesa de cristal de seis plazas, rodeada por cuatro sillas estaba al otro lado de la estancia. Al fondo. Detrás de los sofás había un gran ventanal que permitía vez gran parte de la cuidad, puesto que Georg vivía en un decimoquinto piso. Todo aquello hacia de aquel piso un sitio precioso, en el cual pasar horas y horas.
- Ya estoy – Dijo Georg saliendo de su dormitorio. Llevaba unos vaqueros grises oscuros y una camiseta blanca con el logo del Hard Rock Café Los Ángeles.
- No recuerdo que fuéramos al Hard Rock Café cuando estuvimos de gira en Estados Unidos. – Dijo Tom intentando hace memoria.
- No fuimos de gira. Fui en navidad con Aideen. – Le aclaró Georg
- Hamm,- Tom arrugó la expresión y continuó - bueno vámonos ya que Bill debe estar esperándonos.
Tom llevó a Georg hasta el estudio, que estaba a las afueras de la ciudad, en su coche. Durante el trayecto hablaron mucho sobre Aideen y como Georg empezó a salir con ella. Georg le había contado que Aideen le había tratado durante dos años y luego le pidió que cambiara de psicólogo, porque ella ya no podía ayudarle, se había enamorado de él. Después de un tiempo sin verse se reencontraron en un centro comercial. Quedaron para ir a cenar un par de veces y enseguida empezaron a salir. Hacia tres semanas habían hecho un año juntos.
En el estudio, llamado Kaulitz Brotherhood, les esperaba Bill que supervisaba la grabación de una canción del grupo de su novia. Cuando llegaron, Bill le dio un abrazo a Georg y le presentó a Julia, que acababa de terminar de grabar una canción compuesta por Bill para su nuevo CD. La chica era morena, de estatura media y cuerpo con sinuosas curvas, tenia una gran sonrisa, que le iluminaba la cara.
- ¿Os importa adelantaros un momento? Id yendo a la sala de ensayo. Yo voy a terminar con la grabación te esta canción, me despido de las chicas y el 10 minutos estoy allí.
- Te esperamos en la sala de descanso mejor, tomando algo.
- Vale. – Dijo Bill y cogiendo a Julia por la cintura entraron de nuevo a las sala de grabación.
- Ven por aquí, esta al final del pasillo. – Y le señalo el pasillo que tenían a la izquierda.
La sala de descanso era una sala muy amplia con dos sofás y dos sillones, una gran televisión, consolas de diversos tipos, un pequeño bar en una esquina y, por la puerta que abierta del fondo se veía una sala con jacuzzi.
- ¡No veas si os lo habéis montado bien! – Admiró Georg.
- A veces nos pasamos aquí días enteros. Por ejemplo, durante la grabación de Stoned Roses, pasamos aquí dos semanas sin salir. Eso si, ¡menudo disco salió! Pero bueno, ¿Qué quieres beber?
- Un café, con las prisas no he desayunado.
- Marchando.- Dijo Tom con expresión de camarero entrando detrás de la pequeña barra y preparando el café con rapidez.
- Por lo que veo has aprendido a hacerte las cosas tu solito – Se medió burló Georg.
- Pues sí, en algún momento tenia que hacerlo. Aquí tienes. – Dijo colocando una taza frente a una de las banquetas altas y un vaso de Coca Cola frente a otra de las banquetas.
Georg se sentó en la banqueta frente al café, olió el delicioso aroma de la bebida amarga y le dio un trago. – Muy rico. – Volvió a darle otro trago y se quedo mirando a Tom a los ojos. - ¿Por qué tiene que ser todo tan difícil? – Le preguntó con expresión triste
- ¿A qué te refieres? –
- A que no se como hablar con Aideen. Ayer después de desayunar contigo, me llamo por teléfono, me pregunto que porque no había llegado a casa y la mentí. Le dije que había tenido que cubrir a una compañera. Nunca la había mentido. Y, ¿sabes qué? Anoche, después de hacer el amor con ella, solo podía pensar en ti. Con su cuerpo todavía caliente, abrazada a mí. Y yo solo podía pensar en ti.
- ¿Ella sabe algo de mi? Quiero decir, cuando fue tu psicóloga, ¿la hablaste sobre mí?
- Sí. Supongo que en el fondo no se sorprenderá tanto. Espero que me perdone por esto.
- Georg, no se decide de quien te enamoras. No sé mucho de ella, pero por lo que me has contado, te comprenderá si decides contárselo. – Le animó Tom, sintiéndose culpable. – Si quieres me alejo de ti, te dejo en paz. Mandamos a la mierda al grupo…
- ¡No! No quiero que te vayas. Quiero volver al grupo. Anoche, ensayando me sentí más vivo de lo que me he sentido en estos cuatro años.
- ¿Puedo decirte algo?
- Claro
- Quiero estar contigo. Te Quiero. No me preguntes desde cuando lo siento, por qué o qué va a pasar. Solo déjame estar contigo, déjame ayudarte, déjame sentirte…
Georg se acercó lentamente, juntando sus labios con los de Tom. Diciéndole así que sí. Que quería que le quisiera, que quería que le ayudara, quería que le arropara por las noches…
Bill abrió en ese momento la puerta, y al verles sonrió. ¡Tal vez debía hacer de celestina como segundo empleo! Ja ja. Fue a cerrar la puerta lentamente pero Tom se había dado cuenta de su presencia y se había alejado ligeramente de Georg.
- No quería interrumpir. – Se disculpo Bill sin mucha convicción puesto que se reía notoriamente.
- No te preocupes, vamos a ver esas canciones. – Dijo Georg sin mostrar estar avergonzado o alterado sino sonriendo ampliamente.
Bill entro cerrando la puerta tras de si, junto a la puerta había una gran cadena de música. Introdujo un CD y enseguida empezó a sonar la voz de Bill acompañada por la guitarra de Tom. Escucharon cerca de 10 canciones en silencio. Bill se había sentado en uno de los sillones y movía los labios al ritmo de la letra de las canciones. Georg y Tom estaban sentados en uno de los sofás y de vez en cuando se miraban. Georg había cerrado los ojos y escuchaba atentamente mientras Tom no prestaba apenas atención, sino que jugueteaba con una púa que había cogido de la mesita junto al sofá.
- Son geniales – Elogió Georg nada más terminar la música.
- Hemos tenido mucho tiempo para prepararlas – Le respondió Bill alegremente.
- Gustav ya esta trabajando en las baterías, y yo compuse parte del bajo, aunque hay que retocarlo. Y también tenemos algunas canciones más, pero están sin terminar. – Le informó Tom a Georg.
A partir de hay los tres se enfrascaron en una conversación muy animada sobre los mensajes de las canciones, como querían que sonaran una vez estuvieran terminadas. Las ediciones de disco y los cambios que harían para los directos. También planearon como querían que fuese la promoción del disco y la gira. Terminaron de hablar cerca de las 7 de la tarde. El día había pasado y ellos apenas se habían dado cuenta.
Bill fue el primero en darse cuenta que la noche se acercaba.
- ¿Qué os parece si vamos a cenar algo todos juntos? He quedado con Julia para ir a un restaurante italiano. Y si queréis podríamos llamar a Gustav y su novia. – Sugirió Bill
- Vale – fue la escueta respuesta de Tom.
- Genial – Contesto Georg, que todavía no era consciente de la hora que era.
- Entonces voy a llamarles. – Dijo Bill cogiendo su teléfono.
Cuando Georg miró el reloj casi le dio algo. ¡Mierda! Miró el móvil, sin batería ¡Genial! – Me dejas un momento tu teléfono móvil, necesito llamar a Aideen. – Le pidió a Tom.
Tom metió la mano en el bolsillo del pantalón y sacó su teléfono. – Toma – Dijo tendiéndoselo.
- Gracias – Y marcó el teléfono de su novia.
- ¿Diga? – Dijo la voz de Aideen.
- Hola Aideen, soy Georg. Llamo desde el móvil de un amigo, el mío se ha quedado sin batería.
- Hola cariño, menos mal que me llamas, ya estaba preocupándome.
- Me voy a ir a cenar con unos amigos, te llamo cuando llegue a casa ¿vale? Tengo que hablar contigo sobre algo impórtate.
- Vale, pásatelo bien. Hablamos después entonces. Adiós, cariño, te quiero.
- Adiós – Se despidió Georg, como siempre, sin devolver la muestra de amor. Y ahora, con Tom cerca, menos aun.
Georg le devolvió el móvil a Tom. Este, al cogerlo, rozó los dedos de Georg. Y le sorprendió comprobar que tenía la piel suave. Después de guardarse otra vez el móvil en un bolsillo del pantalón, Tom cogió una de las manos de Georg entre las suyas y le preguntó - ¿vas a contárselo a Aideen?
- Sí, no quiero mentirla más tiempo. Pero antes de decirle nada quiero aclarar ¿Qué somos?
- ¿Quieres que seamos novios?
- ¿Tu quieres?
- Ya te lo he dicho antes. Quiero estar contigo todo lo que pueda. Si eso es ser tu novio. Claro que quiero.
Georg le beso y Tom contesto al beso. - ¿Y vas a decírselo a Gustav también? – Le preguntó Tom separándose ligeramente. – Puede que se lo diga esta noche – Le contestó Georg y siguió besándole.
Una hora después se encontraron todos en el restaurante. Gustav y Franziska, fueron los primeros en llegar. Y Luego Bill y Julia y Georg y Tom.
- ¡Valla sorpresa me has dado cuando me has llamado para decirme que cenaríamos todos juntos! ¿A qué viene esta cena? Empezó la conversación Gustav después de que todos se saludasen con besos y abrazos.
- Georg ha venido hoy al estudio, ha estado escuchando el material que tenemos preparado y creo que tiene algo que decirnos. – Explicó Bill
- Después de hablar con Tom y, ya sabéis que es muy pesado cuando se lo propone, acabo convenciéndome para que volviera.
- Cuéntales como te convencí para que volvieras ja ja ja – Dijo Ton dándole un beso en el cuello.
- ¿Estáis juntos? – Preguntaron Gustav, Franzy y Julia a la vez.
- Sí – Dijo Georg que estaba completamente rojo, se acercó al oído de Tom y le susurro – Te mato.
- Perdón. – Se disculpó sin verdadero arrepentimiento
La cena fue divertida. Celebraron que se volvían a unir e iban a empezar a trabajar en su nuevo CD. Sería su mejor disco. Disfrutaron de las bromas, los chistes y por un momento pareció que habían vuelto en el tiempo y eran los mismos que hacia cuatro años. Los lazos que les unían no se habían debilitado. Aquella cena marcaba un nuevo comienzo.
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